mar 7a. Sem Pascua (Id=319)
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Yo soy el primero y el último, yo soy
el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo para siempre. Aleluya.
Ego sum primus et novíssimus; et vivus et fui mórtuus, et ecce sum vivens
in saecula saeculórum, allelúia.
Oremos:
Dios omnipotente y misericordioso, envíanos tu
Espíritu Santo para que habite en nosotros y nos transforme en templos de tu
gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Quiero llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo que recibí del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
20, 17-27
En aquellos días, hallándose Pablo en
Mileto, mandó venir a los responsables de la iglesia de Efeso.
Cuando llegaron les dijo:
"Saben bien cómo me he comportado con ustedes todo el tiempo desde el
primer día de mi llegada a la provincia de Asia. He servido al Señor con toda
humildad y con lágrimas, en medio de las pruebas que me han ocasionado las
insidias de los judíos; y no he omitido nada de cuanto les podía ser útil. Les
he dado avisos y enseñanzas en público y en privado, he tratado de convencer a
judíos y griegos para que se convirtieran a Dios y creyeran en Jesús, nuestro
Señor.
Ahora, como ven, forzado por el Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber qué es lo
que me espera allí. Eso sí, el Espíritu Santo me asegura en todas las ciudades
por las que paso, que me esperan prisiones y sufrimientos. Pero nada me importa
mi vida, ni es para mí estimable, con tal de llevar a buen término mi carrera y
el
ministerio que he recibido del Señor Jesús: dar testimonio del Evangelio de la
gracia de Dios.
Ahora sé que ninguno de ustedes, entre quienes pasé anunciando el reino de
Dios, volverá a verme. Por eso, quiero decirles hoy que no me hago responsable
de lo que les suceda en adelante. Porque nunca dejé de anunciarles todo el plan
de Dios".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 67, 10-11.20-21
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Tú derramaste, oh
Dios, una lluvia abundante, reanimaste tu heredad extenuada, y tu rebaño habitó
en el hogar que en tu bondad, oh Dios, preparaste al
humilde.
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Bendito sea el Señor día tras día. El
nos alivia, Dios es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que nos salva,
al Señor se debe que escapemos de la muerte.
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador que se quedará para
siempre con ustedes, dice el Señor.
Rogábo Patrem, et álium
Paráclitum dabit vobis, ut máneat
vobíscum in aetérnum.
Aleluya.
Padre, glorifica a tu Hijo
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
17, 1-11a
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo
y dijo:
"Padre, ha llegado
Yo te he dado a conocer a los hombres que tú me diste de entre el mundo. Eran
tuyos, tú me los diste, y ellos han puesto en práctica tu enseñanza. Ahora han
llegado a comprender que todo lo que me diste viene de ti. Yo les he enseñado
lo que aprendí de ti, y ellos lo han aceptado. Ahora saben, con absoluta
certeza, que yo salí de ti y han creído que fuiste tú quien me envió.
Yo te ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado;
porque te
pertenecen. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido
glorificado. Ya no estaré más en el mundo; ellos continúan en el mundo,
mientras yo me voy a ti".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que
esta Eucaristía, celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
En la espera de la venida del Espíritu Santo
En verdad es justo y necesario que todas las
criaturas, en el cielo y en la tierra, se unan en tu alabanza, Dios
todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo.
El cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo, ahora
intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del
Espíritu.
Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime, a ejemplo
de María y los apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés.
Por este misterio de santificación y de amor, unidos a los ángeles y a los
santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Antífona de
El Espíritu
Spíritus Sanctus, quem mittet Pater in nómine meo, ille vos docébit ómnia, et súggeret vobis ómnia quaecúmque díxero vobis, dicit
Dóminus, allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en
memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el
vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.